Una ninfa coronada con arañas,
un fantasma femenino extraviado
en un laberinto de rosales secos...
Una mujer enamorada de sus tormentos,
mi depresión vestida de blanco
me llama a yacer en una cama de nieve,
porque el agua está helada
y una sirena se ahoga en un mar de mercurio...
Llueven mis lágrimas del suelo al cielo
y un huérfano se ríe de mí
mientras bajo por aquel sendero,
un camino de tulipanes congelados
con vidrios sin filo manchados de alma,
y un pozo negro que absorbe placeres
hasta que me ahogo en un sueño,
aunque, icreíblemente, estoy despierto...
Kike Gómez