Raúl Rustan
Hace 612 dias

Traía los cabellos recogidos, ya que eran muy largos y canosos, las gordas trenzas parecían víboras enroscadas en sedoso espiral.  Nunca hablaba más de lo necesario, al contrario era retraída casi misteriosa.  Cuando la tía me miraba fijo debía desviar la mirada, la misma era penetrante  y hasta maliciosa. 

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