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APRENDIENDO A NADAR EN LA LAGUNA ESTIGIA. VEINTE YANQUIS Y UN PASTEL. CAP ONE

El calor debía ser asfixiante, el ruido ensordecedor, pero yo no lo sentía, pasaba gente a mi lado, de todas las razas, vestidos de multitud de colores, pero para mí es como si pasara la Santa Compaña, no sentía nada, prácticamente mi hermana podría haberme llevado de la mano, y si no es por el ridículo que hubiéramos hecho, ella con 42  y yo con 38, hubiera dado lo mismo, a mí, particularmente ni me hubiera importado.

 

Entramos en un gran espacio que ponía SALIDA, mi hermana se acerco al mostrador de Iberia, y yo le seguí, como un perro faldero, de esos que lleva ya tanto tiempo con su ama, que simplemente tiene que oler el aire, para saber donde se encuentra. Tras el típico intercambio de embarque de maletas, nos dirigimos al control. Mi mente se fue, a la de veces que había cruzado fronteras, de todos los sabores, con todo tipo de policías, y todo lo que me había pasado, que tiempos, aunque lo veía como un sueño, mí mente había recibido su dosis de neurotin y risperdal, con lo cual

más que estar, se me intuía.

        

         Tras cruzar el control de la Guardia Civil, mi hermana me tocaba en el hombro y me decía, Vicente, estas bien, parece que estas ido, y yo ni le conteste, simplemente la miré e intente poner ojos de agradecimiento, pero mi peso, mi salud, y mi mente, me impedían comunicarme, no es que me hubiera quedado mudo, peor, mi corazón y mi alma vagaban muertas, como zombis sin destino, buscando volver a ser lo que eran.

 

         Mi hermana me espeto, "Vicente, ay Vicente, bueno...no te preocupes, todo saldrá bien, venga llama a tu arrendadora, y dile que has abandonado la casa.." para mi fue, como si me dijeran que tenía que entrar en el infierno, que debía hablar con Dios, y decirles a ambos, ya veis he fracasado, con todos los dones que me disteis, y en que me he convertido, en nada... mientras pensaba que decirle a esa pobre mujer, a la cual había dejado mas de seis meses sin pagar su merced arrendaticia, una santa la pobre, y guapa, guapa en avaricia..... sonó esa voz metálica pero a la vez con tildes de sensualidad, "Sres. pasajeros, el avión con destino Palma de Mallorca, se encuentra en la puerta…ya ni lo oí.

 

         Me encontraba en Manises, en el aeropuerto de Valencia, esa tierra que me vio crecer, triunfar, y ahora me veía partir, derrotado, abatido, desilusionado, sin querer saber nada de nadie, y menos de mí mismo.

        

Mi hermana me dio el móvil, y yo hice ademán de marcar, ella me dijo que ya estaba memorizado, me sentí como en un triste vodevil, en el que se supone que eres el prota, pero toda esta escrito y hablado de antemano. Así que lance la llamada, solo sonó una vez, y tras ello una voz, calida, que ya conocía, y mi mente viajo a la profundidad de sus ojos verdes, grandes pero no saltones, y me espeto un "Diga", y yo balbucee un " soy Javier, sabes quien soy??, tu inqui....", no pude acabar la frase, ella me dijo "ya se quien eres Javi", y luego como una metralleta, deseando que pasara el tiempo lo mas pronto posible, o que hubiera una interferencia, lo que fuera, dije " bueno te he dejado las llaves en el quiosco de debajo, me voy a ver si me curo" , hubo un tono de victimización intentando paliar lo que me esperaba escuchar , algo como me importa una mierda, eres un cabrón......y en cambio solo oí un "No te preocupes, y suerte", y cuando iba a decir gracias, Carmen, ese bombonzazo de mujer, tanto físico como anímico, colgó.

 

Yo respiré, mejor dicho suspiré, pero no de tranquilidad, sino como cuando quieres decir algo, y un motivo ajeno a tí, evita que lo digas, o tu propia vergüenza te enmascara en tu propia autojustificación. En fin, desperté de mis ensoñaciones, cuando mí hermana me dio un pequeño golpe en el hombro (que yo entendí como de ánimo, aún cuando subyacía un poco de rabia, rabia contenida, rabia por que ella, tenía que dejar a su marido y a sus tres hijos, y a nuestra madre, porque yo había esquiado por la pista negra, mas difícil, y evidentemente me había caído, y ella no tenía la culpa), y me dijo, venga, al avión.

 

Pase por el puente aéreo, como si flotará en una nube, o en multitud de ellas. Una azafata me sonrío, y yo me senté, ni la miré, y cerré los ojos, intentando sumirse en un sueño, dormir, como había hecho durante los últimos tres meses y medio, doce horas, que mientras ocupaban mi mente, evitaban que yo pensara en la realidad, en lo que me había convertido. Me despertó una voz que dijo "prensa señor?", yo la miré, era una azafata, guapa, pero no llamativa, en otros tiempos hubiera intentado hacerle la gracia fácil, hacerla reír, ahora, simplemente la mire, ella me miro, escasos segundos, y leyó en mis ojos, que solo quería morir. Al observar esa falta de amor a la vida en mis ojos, le cambio el semblante, me miró con pena, casi con dolor. Yo me limité a coger El País, e intente sonreír, mas bien fue una mueca. Y deposite el periódico en la funda del asiento de delante, y volví a cerrar los ojos. En esos momentos ni sabía donde estaba ni me importaba, ni siquiera me percate que mi hermana se sentaba a mi lado.

 

No habían mis parpados arribado a su meta, cuando sonó una voz, masculina, con poder de decisión, intentando a su vez ser amables "Sres. pasajeros, les saluda el Comandante........., en breves momentos aterrizaremos en el aeropuerto de San Joan, la tripulación y yo les agradecemos ..............", bla, bla, bla... recuerdo que me sentí enfadado, algo de vida quedaba en mí, aunque eran chispazos, luminiscencias de mi pasado, como cuando en invierno te quitas la camiseta interior, y el roce con el aire, produce como pequeñas chispas que iluminan la habitación a oscuras.

 

Y ya tire a ajustarme el cinturón, cuando caí que no me lo había abrochado en ningún momento, y pensé lo que podría haber pasado, pero rápidamente una vocecilla en mi interior me dijo, tranki colega aun no te toca. Y me reí, para mí, para mis adentros, y pensé, ya están los receptáculos de mi cuerpo expulsando cocaína a mi sangre, si es que debo parecer un deposito de fuel - oil, o mejor aún, un silo lleno de harina. Andaba yo con estas estupideces, mientras el avión, se iba acercando, y se percibía desde el aire, tierra, montañas, campos, casas antiguas, modernas, piscinas que quitarían el hipo a Esther Williams, en fin......y yo iba mirando, memorizando, y guardando, aun ahora cuando escribo estas líneas, me parece estar aterrizando, y ya ves ya va para mas de dos años.

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